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PROYECTO MUNICIPAL PARA TRANSFORMAR UNA DE LAS PUERTAS DE ENTRADA DE LA CAPITAL CATALANA
BCN pide reducir el carril bus-VAO en la Meridiana para humanizarla
1. • El ayuntamiento reclama que se aleje 690 metros el primer semáforo de la ciudad y abrir un bulevar
2. • Con el plan, que la Generalitat rechaza, se ganaría trama urbana en un espacio en plena renovación
ALBERT OLLÉS / XABIER BARRENA
BARCELONA
Existe una ley no escrita que señala que una ciudad empieza donde se ubica el primer semáforo. Aunque en algunos casos, como en la avenida Meridiana, antes de toparse con la primera señal luminosa el conductor lleve ya un buen rato cruzando la ciudad. En concreto, circulando sobre la frontera que separa dos populosos distritos, Sant Andreu y Nou Barris. El problema es que esa vía, además, es uno de los principales accesos en vehículo de la ciudad, lo que ha desembocado en un pulso cada vez más tenso entre el ayuntamiento y la Conselleria de Política Territorial i Obres Públiques sobre su futuro. Ambos andan enfrascados en un debate casi conceptual sobre dónde empieza la ciudad, que el inicio de las obras de construcción de un carril bus-VAO (exclusivo para transporte público y coches privados con tres pasajeros o más) entre Ripollet y la Meridiana ha intensificado
El nuevo carril enlazará el Vallès Occidental con Barcelona a través de la C-58. La carretera es competencia de la Generalitat, pero una vez entra en la capital y se convierte en la Meridiana, es el primer semáforo el que marca la frontera. Este se ubica ahora en Can Dragó, entre el paseo de Santa Coloma y la avenida de Río de Janeiro, y lo que propone el ayuntamiento es moverlo 690 metros, sentido Besòs, para pacificar la avenida y ganar trama urbana.
La conselleria se opone por sus innegables efectos sobre el tráfico, es decir, por las previsibles retenciones que causaría la entrada simultánea en servicio del carril exprés y de la señal luminosa. La lectura del área municipal de Urbanismo es otra. El semáforo de Can Dragó se encuentra 2,4 kilómetros dentro del término de Barcelona. Hasta llegar a él, la Meridiana se convierte en una autopista urbana insalvable para los peatones, un muro infranqueable que separa la Trinitat Nova de la Trinitat Vella. Ello choca de frente con los redoblados esfuerzos del ayuntamiento por devolver espacio público a los ciudadanos y reducir la jerarquía de los vehículos privados, con el plan de conversión de la Avenida Diagonal en paseo como ejemplo estrella.
GRAN TRANSFORMACIÓN
Otro punto en el que el gobierno de Barcelona basa su reivindicación es el de la transformación urbanística que vive esa zona, en pos de superar su histórica imagen de marginalidad y convertirse en un nuevo centro de la ciudad. En el lado de montaña, el de Nou Barris, están en marcha cuatro proyectos: la renovación de Porta, la sustitución de los 900 pisos afectados por aluminosis en la Trinitat Nova, la reforma de Torre Baró y la ley de barrios en Ciutat Meridiana. En el lado mar, el de Sant Andreu, se concentran seis más: la reconversión de los cuarteles de Sant Andreu, la reurbanización del paseo de Santa Coloma, el plan Porta Trinitat, la ley de barrios en Trinitat Vella, el derribo de la cárcel y el ARE de Vallbona.
Basándose en estos argumentos, el gobierno municipal reclama que el primer cruce semaforizado de Barcelona pase a estar en la confluencia (ahora virtual) entre la prolongación de la calle del Tossal y la Via Barcino (Trinitat Vella), y la calle de la Llosa (Trinitat Nova). Esta medida vendría acompañada de otros cambios como la disminución del ancho de los carriles de circulación y la reconversión gradual de los arcenes en aceras, con la correspondiente dotación de arbolado y mobiliario urbano. También se crearía un paso elevado de peatones en la cota superior de los dos barrios, y un vial que daría continuidad a la carretera de Ribes, sin interferir con el tráfico de la Meridiana.
COMPROMISO INCUMPLIDO
La propuesta municipal incluye mejoras en la movilidad del transporte público y de los propios usuarios del nuevo carril bus-VAO. Según aseguran sus autores, compatibiliza los objetivos globales de movilidad con los locales de la ciudad, creando una nueva "puerta" de acceso donde convivirían arterias viarias principales y el tejido urbano, al estilo de la plaza de Cerdà, en la Gran Via.
Las mismas fuentes afirman haber pactado verbalmente con la Generalitat la inclusión de la propuesta en el proyecto del nuevo carril, a cambio de facilitar su tramitación. Un compromiso que consideran incumplido al ver que han empezado las obras y la cesión a la ciudad del tramo no se ha concretado.
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