Yo me apeo
VIOLETA ROCA FONT | Vilafranca del Penedès | 25/07/2008 | Actualizada a las 10:41
Hace dos semanas me convertí en usuaria diaria de las Cercanías de Renfe. Hacía el trayecto Vilafranca del Penedès – Sant Feliu de Llobregat para ir a trabajar.
Más de un día el tren salió diez minutos tarde, y nadie se quejó. Supongo que debe entrar dentro de la normalidad más absoluta, para los usuarios habituales.
A la vuelta hacía el trayecto inverso, que ni un sólo día se cumplió en el horario y el tiempo indicados. Retrasos desde 5 hasta 20 minutos sin ninguna explicación fueron el pan de cada día.
El miércoles 22 tenía que coger el tren en Sant Feliu a las 20'10h. Llegué a la estación a las 20'04h y el tren llegó a las 20'55h. Sin un sólo aviso por megafonía (ah, sí, uno que prohibía fumar en el recinto de la estación).
Finalmente, después de 40 minutos, llamé al teléfono de información, un 902. Me tuvieron cinco minutos en espera con música hasta que me dijeron que les constaba que había una avería que provocaba 20 minutos de retraso. Indiqué al informador que el retraso era de más de 40 minutos, y me dijo que no le constaba que tuviera que pasar ningún tren a las 20'10h, que seguramente no tenía parada en Sant Feliu.
Resumiendo: he cogido durante dos semanas un tren inexistente; es mucho más importante no fumar en una estación al aire libre que informar del retraso de los trenes y sólo te informan si llamas a un teléfono de pago.
Alguien pensará que con sólo dos semanas no se puede valorar el funcionamiento de un servicio, pero yo tengo claro que no puedo llegar tarde al trabajo y a casa cada día durante los dos meses que trabajaré.
Yendo en contra de mis ideales de reducir la contaminación y el consumo energético, desde ayer utilizo el coche. Al menos así sé a qué hora llego a casa.





