A EPC:
Tuberías desconocidas frenan las obras del metro y FGC en la Diagonal
1. • El Govern atribuye los retrasos del intercambiador de Ferrocarrils, la L-3 y la L-5 a la selva de servicios
2. • Las dos primeras cintas para transportar viajeros funcionarán en diciembre en el enlace de Provença
* La inversión de 44,2 millones prevé la instalación de siete ascensores
RAMON COMORERA
BARCELONA
Las obras del intercambiador de Provença-Diagonal, que usan cada día 75.000 viajeros de FGC y de la L-3 y L-5 del metro, van con retraso. Las prolongadas afectaciones y cortes en calles tan destacadas como Rosselló, Balmes, rambla de Catalunya y Passeig de Gràcia han levantado protestas de los comerciantes, como ha publicado este diario. La Generalitat aduce que los trabajos se hacen en una zona urbana muy densa, céntrica y compleja, en un subsuelo que es una selva de conductos y servicios de todo tipo, algunos poco conocidos o incluso sin planos, lo que obliga a actuar con gran cautela para desviarlos sin dañar tubos o cables que pueden aparecer de improviso.
Este proyecto debe desarrollarse, asimismo, sin restricciones en el servicio ferroviario, con limitaciones para trabajar de noche y con periodos de poca actividad, como el largo ciclo navideño, para no perjudicar aún más a los comercios. Estas son las razones que esgrime el director general de Transport Terrestre de la Generalitat, Manel Villalante, en relación a una obra que califica de "auténtica operación de microcirugía, a menudo incomprendida", y que, asegura, la Conselleria d'Obres Públiques "sigue muy de cerca".
Para comerciantes y vecinos, sin embargo, las zanjas, las vallas, los pasos angostos y llenos de irregularidades en el suelo, el polvo y el ruido se eternizan. Las obras han cubierto varias fases desde que empezaron con la ampliación de la estación de Provença en el 2005, pero siguen tres años después. Y lo harán todavía, con nuevos plazos, desde unos meses en el caso del vestíbulo de Provença hasta un año en las estaciones y enlaces de la L-3 y L-5.
OBSTÁCULOS
Villalante ve, no obstante, la botella medio llena y afirma que "la peor parte ya está hecha" y que las mejoras las pueden apreciar más los miles de usuarios del transporte público que los conductores de Balmes. Admite que los permisos y la información para desviar servicios complican los trabajos, "aunque cada vez menos", pero no considera "capital", a pesar de reconocer que sería mejor tener el espacio libre, la incidencia en la obra de un andamio autorizado en la rambla de Catalunya junto a Rosselló. Los comercios dicen que esta estructura revela la descoordinación de Gisa, empresa de la Generalitat que gestiona el plan, y el ayuntamiento.
En pocas semanas, a mediados de junio, se aliviará la situación con el fin de las restricciones de tráfico en Balmes y la apertura de Rosselló entre Enric Granados y rambla de Catalunya. Los chaflanes seguirán afectados. En verano se completarán las obras en la estación de FGC, mientras que durante el otoño se instalarán, entre las paradas de Ferrocarrils y de la L-5, las dos primeras cintas transportadoras de 50 metros, como las de los aeropuertos, una novedad absoluta en el metro. Villalante prevé abrir este corredor totalmente reformado tras el puente de la Constitución, cuando empiece el último paro de obras en la superficie por un ciclo comercial navideño.
La mejora de la conexión de la L-5 y la L-3, que incluye otras dos cintas rodantes, y de las estaciones y accesos de Diagonal debía finalizar también este año, pero se alargará hasta la primavera del 2009. Meses añadidos que denuncian los comercios.
👍55👍0👎0