A La Vanguardia en paper:
El gran nudo del metro
La estación de la L9, en Hondures con Sant Antoni Maria Claret, completará el intercambiador de La Sagrera
El proyecto se ha simplificado demodoque las obras, que comenzarán en enero, tendrán menos impacto del previsto
ÓSCAR MUÑOZ - Barcelona
No serán todos pero sí muchos los caminos que conducirán a La Sagrera. A la estación intermodal que recibirá la alta velocidad en una fecha aún indefinida debe añadirse otra, a tan sólo medio kilómetro: el intercambiador que se está construyendo bajo la Meridiana y que, cuando esté a pleno rendimiento, será el mayor de la red de metro de Barcelona.
Este gran nudo tiene piezas en servicio (la nueva conexión L1-L5 y la ampliación de sus vestíbulos) y en construcción (los túneles de la L4 y de la L9 - ya perforados-,y las estaciones de la L4 - en Felip II, que inicialmente usará la L9 y está acabándose-y de cercanías, que se acaba de comenzar). Queda sólo un elemento por iniciar: la parada definitiva de la L9, que cuya tramitación está a punto de recibir luz verde. La previsión es que las obras comiencen en enero, con un margen de ejecución más que suficiente para que pueda estrenarse junto al resto del tramo central de esta línea, en el 2014.
La estación de la L9 estará en la confluencia de las calles Hondures y Sant Antoni Maria Claret, a tocar de la Meridiana. En este mismo lugar, en agosto del 2005, ante la sorpresa de vecinos y comerciantes, las obras, que habían comenzado tres meses antes, fueron paralizadas. La Generalitat decidió cambiar la configuración de los túneles paralelos de esta línea y de la L4 que debían pasar por allí. Se habían dibujado demasiado juntos y una auditoría encargada a raíz del desastre del Carmel dudó de que fuese lo más seguro teniendo en cuenta que ambas galerías iban a pasar por debajo de edificios (la posterior campaña de revisión incluyó 1.314 pisos). La solución que se adoptó finalmente fue separar los trazados de estos dos tubos a una distancia de cien metros y horadar a mayor profundidad (unos seis metros hasta llegar a 50 del nivel de la calle), dos decisiones que, una vez perforados estos dos túneles, han propiciado la modificación de la parada de la línea que queda por acometer.
Así las cosas y para desesperación de muchos, cinco años y medio después de su retirada, las vallas, las máquinas y las zanjas volverán a estas calles. Serán la guinda a un rosario de obras que ya han convertido toda esta zona en la más castigada de la ciudad por actuaciones relacionadas con el metro puesto que soporta molestias reiteradas desde que se iniciaron los primeros trabajos, en agosto del 2004.
"Esta es la última pieza del intercambiador y también la única que quedaba por modificar del conjunto de la línea 9", destaca Manel Villalante, director general de Transport Terrestre de la Generalitat, quien pone el acento en que "se va a reducir considerablemente el impacto de las obras". Por otra parte, al simplificarse la intervención, su coste será inferior al inicial, aunque, precisa Villalante, "habrá que esperar a tener el proyecto constructivo para tener las cifras exactas". No hará falta una nueva licitación de obras puesto que ya fueron adjudicadas. "Habrá que acordar las nuevas condiciones con la concesionaria (esta y el resto de estaciones de la línea serán explotadas en régimen de concesión). Tampoco se ha fijado el calendario ni la duración de las obras, aunque al menos hará falta un par de años. Así, esta zona seguirá patas arribas hasta finales del 2011 o principios del 2012. En total, más de siete años.
El estudio informativo de la nueva estación saldrá este mes a exposición pública una vez Medi Ambient le dé el visto bueno. Después se finalizará el proyecto constructivo. "Inicialmente había una estación única para la L9 y la L4 (la de Felip II no se preveía) ya que al ir los dos túneles más juntos, podía abrirse un pozo en Sant Antoni Maria Claret/ Hondures que diera servicio a las dos líneas", explica Jordi Jubany, responsable de obras subterráneas de la Conselleria de Política Territorial. "Ahora no se necesita una infraestructura de esas características - continúa-y se hará un pozo más pequeño aunque más profundo". En vez de ocupar toda la confluencia de las dos calles, sólo se actuará en el tramo de Hondures por encima de Sant Antoni Maria Claret, donde se ubicará el vestíbulo, que al ser más pequeño, precisará de una galería que conducirá a la zona de espera de trenes.
Así, la estación constará de tres espacios principales: un primer volumen, situado en la calle Hondures entre el pasaje Coello y Sant Antoni Maria Claret, que concentrará los ascensores, las escaleras, las instalaciones y las ventilaciones… Un segundo bloque, en Hondures entre Coello y la Meridiana, que conectará con el intercambiador principal de La Sagrera, y una tercera pieza de enlace entre el pozo y el túnel del metro, de 37 metros de largo, ocho de ancho y once de alto repartidos en tres niveles (andén superior, andén inferior e instalaciones). En total, se construirán 1.117 m2de estación, cuando el proyecto anterior preveía 1.838.
El pozo tendrá 50 metros de profundidad y se ejecutará mediante muros pantalla con hidrofresa. El túnel de la L9 presenta en La Sagrera la configuración típica de andenes superpuestos. La galería de conexión del vestíbulo enlazará con los andenes más o menos en el centro de estos. Para acceder al intercambiador principal deberá salvarse un desnivel de 39 metros, para lo cual se contará con varios tramos de escaleras mecánicas. El proyecto incluye la remodelación de la conexión en superficie de Hondures con la Meridiana que actualmente se resuelve mediante escaleras fijas y que se plantea sustituir por mecánicas. También se prevé abrir el muro existente en ese punto de tal modo que pueda accederse a pie al intercambiador desde Hondures.
Las afectaciones en superficie serán un 20% menores que las planteadas en el proyecto anterior. Abarcarán toda Hondures desde la Meridiana hasta el centro de la confluencia con Sant Antoni Maria Claret (quedará libre la mitad del cruce, cuando inicialmente se ocupaba en su totalidad). Esta última calle perderá parte de su espacio por las obras a un lado y otro de Hondures pero, según consta en el estudio informativo, quedará abierto al menos un carril del lado mar. También se prevé cortar el pasaje Coello justo en la zona que toca con Hondures. Las interrupciones definitivas de tráfico se acordarán con el Ayuntamiento.
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