Adif invertirá en Tarragona 17 millones de euros para remodelar el vetusto edificio y hacerlo accesible a los discapacitados
El fin de la estación de la vergüenza
ESTEVE GIRALT - Tarragona
La segunda fase del proyecto, con la instalación de los ascensores, no se iniciará hasta el 2011
Hace más de 15 años que el estado de la estación de tren de Tarragona ha sido motivo de quejas y críticas de todo tipo. Unas instalaciones anticuadas, con el espacio y la accesibilidad extraordinariamente limitadas, impropias de una capital turística, forzaron hace unos meses al alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, a lanzar públicamente un ultimátum a Adif, el administrador de infraestructuras ferroviarias. Al fin, ayer, el Ayuntamiento pudo anunciar un acuerdo con Adif para invertir más de 17 millones de euros en la vieja estación, remodelar de arriba abajo las vetustas instalaciones y acabar con las barreras arquitectónicas.
El Ayuntamiento confirmó ayer que las obras se iniciarán este año y la primera fase - con una inversión de 2,3 millones-finalizará en cinco meses. Pero sobre la segunda parte del proyecto, la de mayor envergadura (15 millones), se sabe cuándo empezará, en el 2011, pero no cuándo acabará. El proyecto ejecutivo para instalar los ascensores y las escaleras mecánicas para acceder a los andenes, que serán más amplios, aún no ha sido redactado, cosa que se prevé para antes de que acabe el 2010. La felicidad no puede ser aún completa para los usuarios de la estación tarraconense porque la estructura actual no permite poner fin a los problemas de accesibilidad. Primero es imprescindible finalizar la primera fase de obras antes de instalar los ascensores.
Unas obras duplicarán el espacio destinado al público.
"Es muy positivo pero ya era hora, es una reivindicación muy antigua, ya tocaba", destacó Xavier Nogués, presidente de la Federació ECOM Tarragona de personas con discapacidad física. En la actualidad, una persona en silla de ruedas sí puede acceder al vestíbulo de la estación gracias a las rampas que fueron habilitadas y las mejoras introducidas por Adif tras las críticas reiteradas de los colectivos de discapacitados. Desde aquí, no obstante, tan sólo el primer andén es accesible sin la ayuda del personal de Adif. Si el convoy no llega a la estación junto a este primer andén, lo que sucede con los trenes en dirección a Barcelona, la única forma de acceder al tren es cruzando las vías, ya que el único paso es subterráneo, con dos tramos de escaleras de bajada y subida, sin ascensor, pasos elevados ni escaleras mecánicas. El trajín de personas cargadas con maletas y carritos de bebés subiendo y bajando las escaleras a diario no tiene tampoco desperdicio.
"Hay personas discapacitadas que no quieren que otra persona se juegue la vida cruzando las vías con la silla de ruedas", explica Nogués. El colectivo de discapacitados agradece el servicio prestado por el personal de Adif, que de forma permanente ofrece el servicio de asistencia a los discapacitados en esta estación, así como la disponibilidad para variar el andén de entrada de los trenes si así se solicita. No obstante, reivindican su derecho a acceder a la estación y subir a un tren de forma autónoma, como el resto de viajeros.
Ballesteros calificó ayer la inversión de "histórica para Tarragona" y subrayó el calado del proyecto de reforma. "Es una remodelación profunda, del edificio actual tan sólo se mantendrá la estructura", recalcó. El acuerdo con Adif estipula que el proyecto de la segunda fase, el que hará posible la accesibilidad a los andenes, se sacará a concurso público antes de acabar el 2010. De esta forma se garantiza, al menos sobre el papel, que las obras no quedarán paralizadas al finalizar la primera fase, en el 2011.



