Del Diari de Tarragona, diumenge 07/03/2010, i
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TEMA DEL DÍA:
ESTACIONES FANTASMA
L’Espluga de Francolí paga a Adif por mantener abierta su estación
El Ayuntamiento abona un alquiler a Adif de 500 euros al mes, además de hacerse cargo del mantenimiento de ésta
Raquel Sans - 06/03/2010 20:27
«La línea que pasa por L’Espluga no es la principal vía de comunicación entre Madrid y Barcelona por lo que, con los años, Renfe se ha ido olvidando de ella», argumenta el alcalde de L’Espluga, David Rovira. Quizás el hecho de no estar situada en una vía ‘prioritaria’ es lo que hizo que, hace ya doce años, Renfe manifestara la intención de cerrar varias estaciones, entre ellas la de L’Espluga de Francolí e incluso la de Montblanc. Pero esta decisión topó con la oposición de ambas localidades las cuales buscaron la fórmula para evitar el cierre.
En el caso de Montblanc, capital de la Conca de Barberà, los concejales presionaron a la entidad ferroviaria para evitar el cierre. Pero en el de L’Espluga, fue necesario que el Ayuntamiento se rascara además el bolsillo. De esta forma, el consistorio y Renfe firmaron un convenio a través del cual L’Espluga se comprometía a pagar un alquiler mensual de 500 euros, a cambio de poder utilizar cómo almacén municipal las instalaciones de la estación. El acuerdo firmado por ambas partes también incluía que el consistorio abonaría el sueldo de un conserje, quien además mantendría limpios los baños, y Renfe le cedería la vivienda que se encuentra ubicada en la estación.
Pero el alcalde de L’Espluga no entiende «cómo un municipio tiene que sufragar el coste de tener abierta una estación». Rovira, sí que reconoce, en cambio, las mejoras que Adif ha ido incorporando. Por ejemplo, los paneles luminosos que desde hace un tiempo brindan información al viajero. «Antes si había retrasos o cualquier otra incidencia los pasajeros debían de intuirla», recuerda Davir Rovira.
Por otra parte, y a pesar de no entender el gasto, Rovira prefiere pagar el alquiler antes que ver «cómo la estación de L’Espluga cierra sus puertas como lo hicieron antes las estaciones de La Riba, Vimbodí o Vilaverd». «Es una lástima que estos edificios se vayan deteriorando hasta convertirse en vertederos», asegura Rovira.
Para el alcalde de este municipio de la Conca, no sólo hay que poner el acento en las estaciones si no que hay que hacerlo también en la poca frecuencia de paso que tienen los trenes por su estación. «Hoy en día es impensable que alguien que viva en L’Espluga pueda trabajar en Tarragona, Reus y Barcelona y desplazarse utilizando el transporte público», añade Rovira. «Y cuando nos quejamos nos dicen que la gente de L’Espluga no coge el tren. ¿Cómo pueden saberlo si no hay expendedor de billetes en nuestra estación?», sentencia. Es también con la finalidad de mejorar la movilidad de la gente de L’Espluga por lo que su alcalde insiste también en la necesidad de que «las futuras cercanías de Tarragona lleguen, al menos, hasta Montblanc». Una cuestión que no se contempla y que, según él, sería un «grave error». Por su parte, Adif, explica que el caso de L’Espluga no es una excepción y que este tipo de acuerdos se producen con varios ayuntamientos.
La estación de Ulldecona es una oficina turística
De estación a oficina de turismo
M.Millan
La estación de Ulldecona-Alcanar-La Sénia, situada en el núcleo urbano de Ulldecona, es la única de la comarca del Montsià y está cerrada desde el 2002.
Aunque se encuentra en pleno corredor del Mediterráneo, a mitad de camino entre Castellón y Tarragona, son muy pocos los trenes que tienen parada en ella. La mayoría de regionales de Catalunya mueren en Tortosa y los de Valencia, en Vinaròs, por lo que la estación del Montsià está muy mal conectada tanto hacia el norte como hacia el sur.
La estación cerró sus puertas hace ocho años, cuando se jubiló el último jefe de estación. Dos años más tarde y después de muchas negociaciones, el Ayuntamiento consiguió que Adif le cediera una parte de las instalaciones, que hoy sirven de oficina de turismo local.
El consistorio sólo se hace cargo de pagar la luz y el agua de las instalaciones, según explica la alcaldesa, Núria Ventura. Cuando la oficina de turismo está cerrada, los usuarios de la estación tienen que acceder a los andenes por un paso subterráneo que muchas veces no tiene luz por los actos de vandalismo. Los billetes se compran en el tren, porque tampoco hay ninguna máquina expendedora y hasta hace poco, los viajeros tampoco tenían modo de saber la llegada de su tren o el retraso del mismo.
"Ahora se ha instalado megafonía", advierte la alcaldesa. Desde el Ayuntamiento se sigue reclamando la parada de más trenes, sin éxito. "Nos dicen que no hay usuarios, pero ¿cómo los va ha haber, con este servicio?", se pregunta Ventura.
Las estaciones sin vida
En la provincia existen "estaciones fantasma", que dejaron de utilizarse para ser reemplazadas por otras más modernas o que entraron en "vía muerta"
La de La Pobla de Montornès, modernista, dio paso a un párking de camiones
REDACCIÓN
La historia del tren ha cambiado mucho en Tarragona. Tanto, que por la provincia ya pasa una línea de Alta Velocidad -aunque la ubicación de la estación impide que el AVE sea más exitoso- y ya están en fase previa a la construcción otras líneas nuevas.
Estos cambios también se dejan notar en un buen número de estaciones que han perdido el tren. Algunas de ellas han sabido reaccionar a tiempo y salvarse del deterioro acogiendo en su seno actividades muy diferentes a su misión inicial de apeadero.Todo sea por sobrevivir.
Son los casos de Ulldecona -ver despiece en la parte superior de la página-, reconvertida en oficina de turismo; Marçà-Falset, que ha sido reformada para acoger un restaurante especializado en los vinos de este territorio, aunque su aspecto bien merece un retoque; o Alcover, localidad del Alt Camp que ha aprovechado su estación en desuso para reconvertirla en sede de la colla castellera local, que ensaya allí sus construcciones y pilares.
En vía muerta
Pero estas son las afortunadas, las que al menos brindan un servicio a la cultura o a la recreación. Un recorrido por el interior de la demarcación permite toparse con algunas estaciones totalmente abandonadas, ofreciendo una imagen deprimente, cubiertas por la vegetación que se apodera de ellas, con los tejados volados, las puertas de madera rotas, las ventanas sin vidrios y gentes de mal vivir pululando por su interior, convertido en un gran basurero. Viéndolas, cuesta imaginárselas llenas de vida, centro de esos pueblos que crecieron al amparo del tren y alrededor de la estación, otrora sinónimo de progreso y prosperidad.
Es lo que sucedió con distintas estaciones de la línea entre Coma-ruga y Montblanc, como la de Picamoixons, que durante décadas se había convertido en un enclave estratégico, al estar en una encrucijada de vías.
Parecida suerte corrieron las estaciones que se hallaban el la línea Roda-Reus, durante muchos años única alternativa de transporte para los vecinos de pequeños municipios como La Riera o La Nou de Gaià y que lleva más de 20 años abandonada.
Todavía en La Riera de Gaià viven vecinos que recuerdan con nostalgia cómo "en la estación se reunían los comerciantes que compraban algarrobas y se las llevaban en el tren. La Riera compartía apeadero con La Nou de Gaià y los payeses subían en tren para vender la uva para hacer vino".
Pero de aquello han pasado muchos años. Muchos años y pocos trenes, pues la línea quedó en desuso en la década de los ochenta, y los equipamientos se vieron afectados por el deterioro que provoca el abandono. La catenaria fue víctima de sucesivos expolios, hasta prácticamente desaparecer por completo. Y la estación tampoco se libró. Aunque durante tres años sirvió como vivienda privada, lo que contribuyó a alargar su vida útil, después cayó en el olvido. Hoy su aspecto es lamentable.
Peor suerte corrió la estación de La Pobla de Montornès, un edificio de estilo modernista que fue derribado para ver cómo en su lugar se ubicaba un aparcamiento de camiones.
Es el triste fin de unas estaciones que en su día hervían con el movimiento de pasajeros, de compradores y vendedores, de estudiantes, de jóvenes que se desplazaban a la ciudad o a otros pueblos en busca de trabajo, de una novia... de un sueño, en definitiva.
Las estaciones de la Via Verda, para comer y dormir
De estación a albergue y restaurante
J.J.Carot
El Consell Comarcal del Baix Ebre firmó a finales de 2007 un contrato de arrendamiento con Adif par poder utilizar con finalidad turística las estaciones de la antigua línea de la Val de Zafán ubicadas en Aldover y Benifallet. El ente comarcal ha procedido a su rehabilitación, ya que ambos edificios se encontraban bastante deteriorados debido a años de abandono. En Benifallet se proyecta un albergue para los usuarios de la Via Verda. En la planta baja se ubica la recepción, el servicio de cocina y el comedor-bar, y en la segunda planta estarán las habitaciones de los dormitorios.
La recuperación de la antigua estación se complementa con un aparcamiento exterior y una zona de picnic. La estación de Aldover se destina a restaurante y a usos culturales. El Consell Comarcal se encuentra ahora en proceso de concesión de estos servicios.
En la Terra Alta, comarca que comparte con el Baix Ebre el trayecto de la Via Verda, solo el municipio de Bot tiene avanzado el contrato de arrendamiento de su antigua estación. A finales de noviembre el Ayuntamiento y Adif firmaron un convenio para la integración urbana de las antiguas instalaciones ferroviarias, en total siete edificaciones repartidas en 28.736 metros cuadrados. El Consell Comarcal de la Terra Alta sigue, por su parte, negociando con Adif para arrendar las estaciones de Arnes-Lledó, Horta de Sant Joan, El Pinell de Brai y Prat de Comte, y poder proceder a la rehabilitación de estos edicficios para el uso turístico de la Via Verda.
El tren, principal motivo para el crecimiento del Baix Penedès
La comarca está dentro de las líneas de cercanías de Barcelona
Antes de final de año Calafell y Cunit tendrán unas modernas instalaciones
El Vendrell y L´Arboç esperan de una vez la necesaria adecuación de sus estaciones
José M. Baselga
Más de 6.000 personas se desplazan a diario en tren desde el Baix Penedès a Barcelona. Por motivos laborales, de estudios, ocio o compras. La buena conexión de la comarca con la Ciutat Comptal por tren ha sido el principal argumento para el crecimiento del Baix Penedès. Ahora Adif ha comenzado a modernizar las estaciones.
A pesar del gran número de usuarios de las estaciones del Baix Penedès, las instalaciones necesitaban mejoras en comodidad para los usuarios. Sant Vicenç de Calders, Calafell, Segur y Cunit están en la línea C2 que llega a Barcelona por la costa (por Vilanova). Por su parte Sant Vicenç, El Vendrell y L´Arboç están en la C4 que transcurre por el interior (Vilafranca).
El tren es el gran eje comunicador de la comarca con la ciudad y hace que el Baix Penedès mire mucho más a Barcelona que a Tarragona, hacia donde la comunicación es más deficiente. También ha sido esencial para que muchos barceloneses hayan fijado su residencia. Cada media hora y hasta las doce de la noche llega y sale un tren a las estaciones de la costa. En las del interior la frecuencia es menor y con un tren cada hora, pero ya se ha pedido a Renfe que aumente los horarios.
Modernizar
Las estaciones del Baix Penedès han entrado en una inversión de Cercanías de Barcelona. Se ven beneficiados Calafell y Cunit, donde está previsto aumentar la altura de los andenes, colocar marquesinas e instalar ascensores que permitan evitar las escaleras para ir a los andenes.
Destaca especialmente que se colocarán tornos de acceso para el paso exclusivo de viajeros, con los que se pretende ganar en seguridad. En Calafell se tiene además que consolidar el edificio, ahora apuntalado, y se ampliará el bar de la primera planta.
La inversión en cada una de las estaciones es de unos dos millones de euros y está previsto que las obras puedan estar finalizadas antes de acabar el año.
Queda pendiente sin embargo actuaciones que se reclaman desde hace años como la mejora de la estación de El Vendrell o la de L´Arboç. En la capital del Baix Penedès, el deterioro de los entornos de la estación es alarmante y sólo se han colocado ascensores que la mayor parte de los usuarios prefieren evitar para no enfrentarse al oscuro pasadizo subterráneo. El Ayuntamiento de El Vendrell lleva más de una década pidiendo una nueva estación.
En L´Arboç la pequeña estación no cubre las necesidades de los muchos vecinos de pueblos cercanos que cogen el tren en la localidad. Oscura, com poco horario y alejada del núcleo histórico, la Policía Local acostumbra a estar presente a la llegada y salida de los trenes para la seguridad de los usuarios.
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