Liberación del espacio aéreo
"Los vuelos entre Europa y EE.UU. se dispararán con el pacto de cielos abiertos. A raíz de la liberalización de las rutas, en cinco años habrá 26 millones más de viajeros que cruzarán el Atlántico. Bruselas asegura que hay 1.500 acuerdos bilaterales que limitan el tráfico.
Nuevas rutas, mayor competencia, grandes beneficios para los consumidores, impulso del turismo y de la actividad económica... El acuerdo de cielos abiertos entre la UE y Estados Unidos firmado hace unos días supondrá una gran revolución con múltiples afectados cuando entre en vigor el próximo octubre.
El corredor aéreo más importante del mundo, el que une los principales aeropuertos europeos - Londres, París, Frankfurt y Amsterdam- con los más transitados de Estados Unidos - Nueva York, Washington, Chicago y Miami, entre otros-, se ampliará sustancialmente en los próximos años. Las afortunadas aerolíneas que explotan estas rutas en la actualidad tendrán que vérselas con una competencia que, hasta ahora, tenía las alas recortadas. British Airways, Lufthansa y Air France-KLM deberán esforzarse por mantener su elevada cuota de mercado en Europa.
La culpa de esta revolución se debe distribuir a partes iguales entre la Unión Europea y Estados Unidos. Hace diez días, los representantes políticos de transportes de uno y otro lado del Atlántico firmaron el acuerdo más trascendental en décadas para la industria aérea de cara su futuro. El llamado pacto de los cielos abiertos eliminará la mayor parte de las restricciones que tenían las aerolíneas de uno y otro lado del Atlántico para unir ambos mercados, que suman entre ellos más del 56% del tráfico aéreo mundial, según datos de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) correspondientes al 2004.
El acuerdo, aunque no ha satisfecho completamente a quienes apostaban por una mayor liberalización, ofrece pocas dudas en cuanto al impacto catalizador en la industria aérea y, de paso, en el turismo mundial. Todos los expertos lo valoran como un avance, pero, como sucede siempre que se abre un mercado, también hay potenciales damnificados. Por ejemplo, British Airways, que tiene uno de sus negocios más lucrativos en los vuelos de su base principal de Londres Heathrow con Estados Unidos. La aerolínea británica, que ya tuvo que desprenderse de su filial de vuelos nacionales por no poder afrontar la competencia de las low cost,puede perder cuota de mercado y ver erosionada su rentabilidad en su mejor nicho. Y según ABN Amro, el 65% de los beneficios de British Airways proviene de sus rutas transatlánticas.
Ahora, cualquier empresa que consiga los derechos de vuelo en los aeropuertos de origen y de destino podrá competir en precio y servicio con la aerolínea británica. La importancia del nuevo marco y sus consecuencias a medio y largo plazo se han podido ver en las últimas semanas por las reacciones que ha suscitado el anuncio de su firma.
Desde la firma del acuerdo, que entrará en vigor en octubre, las aerolíneas se disparan en bolsa en medio de un caldo de cultivo de fusiones y adquisiciones. Iberia, con una cuota de mercado cercana al 20% entre Europa y Latinoamérica, puede acabar en manos de alguna de las principales aerolíneas europeas que quieran diversificar riesgos. Los bancos de negocios preparan sus cuadernos para alentar las operaciones corporativas.
Mientras tanto, ¿qué va a pasar a partir de ahora en el sector? Según un estudio reciente de la consultora Booz Allen Hamilton para la dirección general de Energía y Transportes de la Comisión Europea, el acuerdo permitirá la apertura de nuevas rutas y alimentará con más tráfico a las actuales. Sumando unas y otras, se generarán unos 26 millones de nuevos pasajeros entre laUEy Estados Unidos en los próximos cinco años. El aumento del tráfico y el mayor número de rutas debería redundar, además, en un beneficio añadido para los usuarios en forma de mejores tarifas. El citado estudio cifra las ganancias para los consumidores en hasta 12.000 millones de euros hasta el 2012.
La mayor apertura con Estados Unidos es sólo un primer paso para Europa. La Comisión asegura que existen aún alrededor de 1.500 acuerdos bilaterales en vigor entre los estados miembros y terceros países de todo el mundo que regulan el tráfico aéreo entre ellos. En el caso de México, por ejemplo, España y este país norteamericano acordaron hace años limitar los vuelos a una compañía y un aeropuerto por país.
Pero las barreras, aunque lentamente, van cayendo. La UE se ha propuesto liberalizar al máximo el tráfico aéreo para favorecer la competencia entre aerolíneas, atraer más turismo y facilitar los intercambios comerciales. Los puentes con Estados Unidos le ayudarán en este propósito. Ahora, como siempre, que hable el mercado.
La Vanguardia"
http://www.aire.org/portal/modules.php? ... le&sid=244
Saludos,
Pedro
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