La Plataforma en Defensa del Ferrocarril de Ávila y los usuarios del servicio critican la desaparición de líneas y frecuencias desde que se puso en marcha el Ave Valladolid-Madrid
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Usuarios del ferrocarril, en la estación de trenes de Ávila. / R. HERNÁNDEZ El 22 de diciembre se cumplió el primer aniversario de la puesta en funcionamiento del Ave que une Madrid y Valladolid. Desde ese momento poco a poco han ido desapareciendo diversos trenes que pasaban por Ávila. Desde la Plataforma Social en Defensa del Ferrocarril de Ávila temen que el corredor de la provincia siga yendo a menos a medida que las vías del Ave vallisoletano van registrando mayor trasiego con nuevos servicios.
Ricardo del Val, portavoz de la Plataforma en Defensa del Ferrocarril, considera que esta disminución en el número de servicios sirve para presionar a los usuarios e invitarles a usar otros medios de transporte. De esta forma, con una oferta mediocre en el transporte ferroviario, con horarios pobres y trenes incómodos, será más fácil eliminar otros trayectos en el futuro amparándose en la escasa demanda de usuarios.
En lo que va de año de Ave vallisoletano, por Ávila han dejado de pasar los trenes que iban y venían a Santander y a Gijón. En total, cuatro trenes de ida y cuatro de vuelta han quedado eliminados, una situación que obliga a los abulenses que quieran viajar a esas zonas a hacerlo con un transbordo en Valladolid. Un parón que puede llegar a durar en algunos casos más de una hora, según explica del Val. Cuando se eliminaron estos trenes Renfe aumentó el número de los que realizaban el trayecto Ávila-Valladolid, pero la calidad de los mismos, trenes de Cercanías, hace que llegar a Valladolid desde Ávila suponga invertir una hora y media en algunos casos, cuando antes todos los trenes que iban a la capital regional tardaban una hora y cinco minutos, algo que hacía del tren un transporte muy apetecible. Pero las conexiones con Valladolid también se consideran deficitarias por parte de la Plataforma por sus horarios, puesto que desearían que hubiera trenes de una forma más regular.
También se dijo adiós al tren que unía Ávila con Alicante, que, aunque paraba unos minutos en Madrid no obligaba a hacer transbordo. Ya no es posible viajar directamente. Según explica Ricardo del Val, al poco tiempo también desaparecieron varios trenes nocturnos, los que unían Madrid con Gijón, Santander, Hendaya y Bilbao. Y en el mes de febrero dejó de pasar por Ávila un Talgo que unía Madrid con La Coruña y Vigo porque comenzó a pasar por el corredor del Ave de Segovia. La conclusión que saca la Plataforma en Defensa del Ferrocarril con todos estos cambios es que a medida que se activen nuevos servicios irán desapareciendo los que existen en la actualidad y que tienen a Ávila como estación obligada de paso.
Conexión con Salamanca
Entre los temores que tienen los abulenses sobre los ferrocarriles se encuentra la red que unirá Salamanca con Madrid por Medina del Campo. Es previsible que a partir de ese momento empeore el servicio que ofrece Renfe desde Ávila con la capital charra porque la unión se quedará limitada a Ávila-Salamanca, puesto que los viajeros que procedan de Madrid y quieran llegar a la ciudad charra lo harán por Medina.
A toda esta situación y esta incertidumbre sobre el futuro ferroviario se une lo que a muchos ha parecido una soberana tomadura de pelo: recientemente Renfe anunció que devolvería un porcentaje del precio del billete por los retrasos de los trenes, prolongados a lo largo de los últimos meses por las obras que se han producido en varios tramos de la red. La sorpresa vino cuando cambiaron los horarios y se añadió un cuarto de hora más a todos los TRD que realizaban el trayecto Salamanca-Madrid.
Otro de los últimos cambios ha sido la reducción de los trenes que van desde Ávila hacia el norte, ya que a partir del 14 de diciembre el tren que iba a Irún por Ávila ya lo hace por Segovia. Además los dos trenes que viajaban a Ferrol y A Coruña han quedado fundidos en uno solo. La Plataforma del Ferrocarril, formada por buena parte de los representantes de la sociedad abulense, considera que «con todas estas medidas se está castigando a Ávila, se la deja en un segundo plano mientras se potencia otras provincias de la misma comunidad autónoma».
Los usuarios de Renfe notifican su disconformidad con la situación ferroviaria actual y el correo de la Plataforma a menudo recibe mensajes en los que los viajeros expresan su malestar con la situación. Entre otras situaciones son recurrentes las quejas que reflejan que el tren que sale a las siete de Ávila con destino a Madrid casi siempre va lleno y es difícil hacerse con una plaza. Otro de los problemas que se presentan habitualmente es la impuntualidad, un trastorno que se hace enorme cuando los usuarios cogen el tren para acudir a trabajar a Madrid.
Ricardo del Val, coincide en señalar, como muchos usuarios, que si este servicio que une Ávila con Madrid se viera mejorado, con más plazas y siendo puntual, se le haría «un gran favor a la ciudad» porque muchas de las personas que se han ido a Madrid a vivir por motivos laborales podrían volver a Ávila e ir y venir todos los días.
Cambio al autobús
Muchos usuarios están decidiendo cambiar de medio de transporte para ir a trabajar a Madrid, es el caso de Alberto Martín Resina que explica que el «tren de las 6.52 casi siempre sale con retraso y llega a Madrid tarde, alrededor de cinco o diez minutos». «Yo entro a las ocho y media, o sea que la media hora que llego tarde por la mañana me veo obligado a recuperarla a la hora de la comida». Realiza la comparación con el autobús, medio que ha empezado a utilizar viendo que no mejoraba la situación del tren, y dice «sale de Ávila a las 7.00 y a las 8.10 o las 8.15 está en Moncloa, con lo cual a las 8.30 estoy en el trabajo. Es increíble que con tráfico y todo, el bus llegue antes que el tren». Lo mismo ocurre con el trayecto de vuelta. Entre las propuestas que lanza Alberto está la de creación de «un bono mixto con el cual podamos elegir si viajar en tren o en autobús.
Otra de las usuarias que va a Madrid a trabajar todos los días es Yolanda Manrique, lleva viajando a Madrid a diario cinco años y medio en tren y ante las últimas novedades «me he cambiado al bus, no soporto más los retrasos y las malas gestiones de Renfe, ya que pagas 240 euros mensuales por llegar tarde». Explica que «la prestación no se corresponde con el precio. Historias que se repiten con el trasfondo de una resignación, la de abandonar la ciudad donde tienen su casa para ir a Madrid.
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